¿Por qué la química cerebral es tan importante en nuestras vidas?

La química cerebral o neuroquímica es el estudio específico de las sustancias químicas que incluyen los neurotransmisores y otras moléculas que influyen en nuestras neuronas.

La función del cerebro para llevar a cabo todas sus actividades y controlar todas las funciones corporales se basa en la síntesis y liberación de un gran número de sustancias químicas. Entre ellas se encuentran hormonas, neurotransmisores, proteínas, péptidos etc., que son los que permiten la fisiología cerebral.

¿Cómo funciona?

Es increíble cómo funciona el cerebro humano. ¡Hay aproximadamente 100.000 reacciones químicas que tienen lugar en un cerebro humano cada segundo! El cerebro humano es como un transmisor de radio que emite señales eléctricas de onda que pueden ser medidas.

Otra propiedad del cerebro es que es su propia farmacia. Los diversos productos químicos que se producen en el cerebro ayudan a aliviar todo el estrés significante que pasa en el cerebro, así como a curar el dolor y la tristeza del cerebro.

La química cerebral nos predispone hacia determinados estados de ánimo. Cualquier alteración puede hacernos experimentar la más elevada motivación o la más desesperante tristeza.

El exceso o la escasez de cualquier sustancia que ayuda al cuerpo a funcionar como debe, conllevara a un desequilibrio químico que puede producir cambios en el comportamiento o las emociones.

El cuarteto de la felicidad

De todas estas sustancias, hay cuatro químicos naturales en nuestros cuerpos que suelen ser definidos como el “cuarteto de la felicidad”: la dopamina, la serotonina, la oxitocina y la endorfina.

Estas cuatro sustancias químicas las producimos en nuestro organismo, y son las responsables de nuestros estados de júbilo, alegría, confianza, equilibrio y felicidad. ¡Subidón!

En resumen: la química cerebral determina el estado emocional. Si bien en muchos casos no hay más opción que recurrir a psicofármacos, hoy desde BonaireSalut queremos hablarte de algunas estrategias complementarias.

Conociendo la química de la felicidad

La dopamina nos motiva a dirigirnos efectivamente hacia nuestros objetivos, deseos y necesidades. Y nos ofrece ese subidón de placentera emoción cuando los conseguimos. Por eso, las inseguridades sobre nosotros mismos y la falta de entusiasmo están relacionados con bajos niveles de dopamina.

Es aconsejable fraccionar grandes metas en pequeñas tareas, para poder no sólo celebrar una vez alcanzada la meta final, sino celebrar los pequeños logros diarios; permitiendo a nuestros cerebros crear una serie de pequeños triunfos con la consiguiente liberación de dopamina. Y es verdaderamente crucial celebrar cada vez que te encuentras con un pequeño objetivo. Esto asegura un flujo continuo de descargas de dopamina, la cual puede generarse por algo de la vida cotidiana (por ejemplo, encontrar un lugar libre para aparcar) o algo más excepcional (recibir un ascenso laboral).

La serotonina fluye cuando te sientes importante o valioso. Por eso cuando la serotonina está ausente, aparecen la soledad y la depresión. Actitudes nocivas que intentan atraer la atención de los seres queridos cercanos puede resultar un grito desesperado por serotonina.

Revisar logros significativos del pasado, nos permite volver a revivir la experiencia. Nuestro cerebro tiene problemas para distinguir la diferencia entre lo que es real y lo imaginado, lo que produce la serotonina en ambos casos. Debemos practicar la auto-gratitud, lo que nos permite sentirnos valorados y da significado a nuestras acciones. Si necesitas un impulso de serotonina durante un día estresante, toma unos momentos para reflexionar sobre tus logros pasados, metas alcanzadas, recuerdos felices, mirar fotos viejas o hablar con un amigo.

La oxitocina crea intimidad, confianza y construye relaciones saludables. Es liberada por los hombres y mujeres durante el orgasmo, y por las madres durante el parto y la lactancia. El cultivo de la oxitocina es esencial para la creación de fuertes vínculos afectivos y la mejora de las interacciones sociales. Se considera que la oxitocina tiene una “posición de liderazgo” dentro de este “cuarteto de la felicidad”, ya que es un compuesto cerebral importante en la construcción de la confianza, que es necesaria para desarrollar relaciones emocionales”.

A menudo se refiere como la hormona del abrazo, siendo esta una manera sencilla de mantener el flujo de oxitocina. El tacto entre personas no sólo aumenta la oxitocina, sino que también reduce el riesgo cardiovascular y mejora el sistema inmunológico. Normalmente se sugiere que en lugar de saludarnos con sólo un apretón de manos, hacerlo con abrazos, se recomiendan ocho abrazos al día. Pero, lógicamente en el momento que estamos viviendo esto no es posible, por eso debemos compensarlo de otras formas. Es posible fortalecer las relaciones personales a través de un simple regalito, porque tanto dar o recibir un regalo es beneficioso, aumentando tus niveles de oxitocina. Se aconseja también construir relaciones de confianza dando “pequeños pasos”, “negociando las expectativas” para que ambas partes puedan cumplir con el vínculo emocional.

Las endorfinas se liberan en respuesta al dolor y al estrés; ayudan a aliviar la ansiedad y la depresión. El subidón eufórico durante y después de una vigorosa carrera también es el resultado de las endorfinas. Similares a la morfina, que actúa como analgésico y sedante, disminuye nuestra percepción del dolor, pero siendo una sustancia totalmente natural que nuestro propio cuerpo genera.

La risa es una de las maneras más fáciles de inducir la liberación de endorfinas. Incluso la anticipación y la expectativa de risa, por ejemplo, asistir a un espectáculo de comedia (aunque sea online), aumenta los niveles de endorfinas. Estimular el sentido del humor durante las horas laborales, y encontrar varias cosas para reírse durante el día es una gran manera de prevenir desequilibrios emocionales o mentales. De allí que bailar, cantar o trabajar en equipo sean actividades que también potencien la unión social y la tolerancia al dolor a través de un aumento en las endorfinas.

Otras formas de equilibrar nuestra química cerebral

Un punto importante en el equilibrio de la química cerebral es la alimentación. Por ejemplo, para obtener el aminoácido que produce la dopamina es recomendable comer plátanos, remolacha, chocolate negro con alto contenido en cacao, semillas (como sésamo, girasol, calabaza,..) y frutos secos (como almendras y nueces, entre otros). Y si añadimos avena y aguacate (además de más frutas) estaremos ayudando a la segregación de serotonina.

Otro punto muy importante es el descanso. Para equilibrar la química cerebral debes dormir de forma adecuada, ya que un mal descanso tiene serias consecuencias, y una de ellas es el descenso de la serotonina. Dormir bien ayuda a que los neurotransmisores se regulen y favorezcan un estado emocional más estable. ¿Cómo dormir mejor para cuidar tu salud cerebral? Pues intentando seguir los mismos horarios para tus actividades cotidianas, no realizando nunca ejercicio antes de acostarte, procurando que la temperatura de la habitación sea adecuada (ni muy fría ni muy cliente), manteniendo un mismo ritual a la hora de ir a la cama, sea cual sea (una ducha caliente, un libro, una infusión,…), reduciendo la exposición a los aparatos electrónicos, es decir, procura dejar de lado el móvil un buen rato antes de irte a la cama.

Finalmente, la luz solar afecta la manera en la que el cerebro fabrica la melatonina y la serotonina. Estos neurotransmisores ayudan a regular el ciclo de sueño-vigilia, la energía y el estado de ánimo. Cuando hay menos luz solar, el cerebro fabrica más melatonina. Cuando hay más luz solar, el cerebro fabrica más serotonina. Los días más cortos y la mayor duración de la noche en otoño y en invierno pueden hacer que el cuerpo fabrique más melatonina y menos serotonina. Por eso, aunque sea invierno te animamos a intentar tener exposición a la luz solar ya que puede mejorar tu estado de ánimo. Exponernos al sol durante 20 minutos para así permitir a nuestra piel absorber los rayos UV, que promueven la vitamina D y la producción de serotonina es una buena receta. Aunque el exceso de luz ultravioleta no es bueno, algo de exposición diaria es saludable para aumentar los niveles de serotonina.

Sin duda, no debemos olvidar que prácticas como la meditación o el ejercicio regular de intensidad moderada (ejercicio aeróbico como por ejemplo correr o montar en bicicleta) también nos permiten equilibrar la química cerebral.

Y recuerda que si necesitas un apoyo extra, en BonaireSalut tenemos un equipo multidisciplinar desde el que te ayudaremos de forma integral, los mejores profesionales en psiquiatría, psicología, alimentación y vida saludable, trabajando cuerpo, mente y emoción.

SILVIA FISAS

NEUROPSICÓLOGA